20080426

Rosita Ferrada, 70 años, Profesora de Educación Física


"EN CUBA NADIE ME DIJO ASESINA"

Por Verónica Torres Foto Alejandro Olivares

Con mi compañero nos unimos a la antigua: nos casamos y vivimos ocho años en La Habana. Éramos de las juventudes comunistas y nos fuimos en los albores de la revolución de Fidel. Teníamos un departamento en el cuarto piso, sin escaleras donde todos los vecinos nos ayudábamos. Me acuerdo de la Daysi, tenía cuatro hijos y cuando yo esab complicada se quedaba con los míos que eran dos. Simepre me decía "aquí ningún niño molesta" y yo se lo agradecía porque estaba sin familia y estudiaba educación física. Ahí aprendí a hacer pizarras humanas que hacen los chinos. Me ubicaba en el medio y era tan hermoso porque dejábas de ser individual y pasábas a ser parte de un colectivo que conformaba la figura. Más encima usábamos pliegues de papeles que sacábamos en la altura para que la muralla tuviera colores: verde, amarillo. Nos quedábamos todas las noches ensayándo. Bailaba tarantéla, saltaba el caballete, trabajaba con pelotas, con sogas, con clavas. Tenía los mejores profesores. Había una checa que siempre trataba de mover los hombros como las cubanas. Pero no estaba en sus genes. Lo divertido era que mis hijos, aún teniendo papás chilenos, eran buenos para bailar. Yo creo que el rito se les pegó de tanto caminar por el suelo. Fueron épocas muy buenas, entonces me embaracé y eso que usaba la "t". Un día sentí que no la tenía y fuí al hospital del barrio, pero cuando me examinaron me confirmaron mis sospechas. Conversé con mi marido y le dije " sabes, no quiero tener este hijo", "no lo tengamos", respondió.



Nosotros sabíamos que no podíamos con tres. A mi no me daba el cuero: salía a las seis de la mañana, los iba a dejar al jardín y en la tarde los retiraba. Además, estaba sóla y no le podía decir a mi mamá " quédate con ellos" Tenía que rasgármelas con mis uñas y yo sabía que con dos podía apechugar, pero con uno más no. Por algo tenía la "t". No era una cabeza loca. Me había preocupado de tener mis anticonceptivos, y como en Cuba el aborto era legal, me operé: nadie me dijo asesina, nadie me traumatizó, nadie cuestionó mi desición.
Días después ya estaba devuelta a mi trabajo. Les hacía clases de gimnasia a una niñitas que habían sido prostituidas en los tiempos de Batista, uando Cuba era un burdel para los gringos, porque había casinos y muchos marineros.
Con mi marido nunca más hablamos del tema. Nosotros vimos el aborto como algo natural. Allí era un derecho y yo fui tratada como una ciudadana íntegra, que cuando dcide una cosa, se la respeta. Por eso no siento remordimiento. Y ahora que trabajo con mujeres en la Memch y las escucho, a muchas de ellas sus propias madres les gritan asesinas aparte de todo lo que tiene que hacer para abortar.
En Conchalí varias mujeres me dijeron que le pedían al Pedo, que era un tipo que tenía una moto, que les diera una patada para abortar: se ponían de espalda mientras él encendía la moto y ¿pum! le pegaba una patada en los riñones. Y claro tu decís "que brutal", pero él las estaba ayudando a resolver sus problemas.
Antes, las mujeres que tenían 12 hijos le llamaban al aborto "el remedio". Es que no podían tener más niños y así se aliviaban. Yo creo que eran sabias, y estoy segura que n recoger la sabiduría de la gente es lo que nos hace llegar a las aberraciones de hoy. Imagínate ahora que nos prohibbieron la píldora.
El otro día fui a protestar y me sentí de 17 años nuevamente, porque me encontré rodeada de estudiantes al medio de la calles escuchando como gritaban: "¡chileno, chilena sale a la calle a protestar para que tus hijas no tengan que abortar!". Eran gritos creativos como cuando les decían si no hay píldora entonces ¡sexo anal!. Es que todo esto es una frustración muy grande. Es como estar en la Edad Media. Si son diez personas las que deciden y este tribunal es un instrumento que está sobre el bien y el mal. ¿Y si se rompe el cordón? Nosotros fuimos jóvenes y la juventud no lo tiene todo planificado. Hay que tener las herramientas para reparar los errores. No porque no tengan la píldora van a dejar de tener relaciones. Yo pienso en los parlamentarias que se metieron en etso y digo "claro, la vida que llevan" con diez niños y varias empleadas de sobra. Si para eso quieren nacimientos, para que existan más pobres que les trabajen gratis. Las mujeres me dicen "es que son enfermos" Yo tampoco me explico su pensamiento, pero creo que para ellos el cuerpo es pecado y todas las que hemos abortado tendríamos que irnos a la hoguera.

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